Consejos para Sentirse Bien

Consejos para sentirse bien

 

Sentirse Bien es fundamental para poder realizarse como persona. Si quieres sentirte bien debes comenzar cuidándote y sobre todo pensar más en ti. La felicidad no es un sentimiento, es una decisión que la toma uno mismo.  Todo forma parte de la voluntad propia y el deseo de cambio. Empieza hoy a tomar decisiones que te hagan sentir mejor.

Recobra tu autonomía personal

En la vida aunque forjamos nexos y lazos emocionales en realidad estamos solos. Ninguna de las personas que hoy están a tu lado estará contigo para siempre. Quítate la costumbre de condicionar tu felicidad por los demás. Tienes que empezar a forjar lazos contigo mismo. Y no se trata de un llamamiento al egoísmo, sino que la mejor forma de ayudar y amar a los demás es sentirse bien uno mismo. Y ¿Cómo lograrlo?

Sentirse Bien

Mejora tu autoestima

Sin duda alguna el gran reto para sentirse pleno y feliz es tener confianza en uno mismo y ser capaz de conseguir una mejor autoestima. ¿Cómo amarse y valorarse a pesar de los pensamientos negativos que afirman lo contrario?

Aprende a conocerte mejor

Aprender a conocerse a sí mismo, significa escapar de la emocionalidad y pararse a pensar un momento de forma objetiva en lo que realmente nos preocupa o nos alegra. Esto no es una tarea fácil, pero si empiezas a practicarlo, con situaciones pequeñas, y poco a poco lo podrás aplicar en situaciones que generen más carga emocional. A través de estas reacciones emocionales, vas a aprender a conocerte mejor (tu personalidad, tus defectos, tus gustos).

Acepta tu imperfección

El paso siguiente es aceptarte tal cual eres, con todos los aspectos de tu vida, tanto emocionales, como situaciones personales, o incluso tu propio aspecto físico. Debes comprender que nadie es perfecto (o todos lo somos). Si hay algunos aspectos de tu vida que no puedes cambiar, acéptalos y deja de preocuparte por ello, y si hay cosas que no encajan en tu vida y deseas cambiar, toma la decisión consciente de hacerlo.

Intenta ser mejor persona

Reconocer que nunca alcanzarás la perfección y ser conformista son dos cosas muy distintas. Una de las mejores formas que tenemos de sentirnos bien es procurando mejorar los aspectos de nuestra vida que no nos gustan y que podemos cambiar.

Ahora bien, ¿No te gusta el trabajo que tienes? Puedes cambiarlo. ¿No estás conforme con esos kilos de más? Puedes hacer más ejercicio y comer mejor. No caigas en la trampa de la queja, La queja no sirve de nada, simplemente es un desahogo provisional que no solucionará tus problemas a largo plazo.

La opinión de los demás no importa

Para conseguir una mejor autoestima y, sentirse bien con uno mismo es olvidarse o desprenderse de la opinión de los demás. Tenemos la mala costumbre de vivir para los demás, Le damos muchísima importancia a lo que dicen los demás sobre nosotros, sean estos lejanos o cercanos. Incluso, nos imaginamos lo que pueden estar pensando y normalmente es una visión negativa y distorsionada la que anticipamos.

Es importante que sepas que tu seguridad, tu confianza y tu autoestima crecerán si aprendes a valorar lo que es realmente importante, si aprendes a desarrollarte como persona y a conocerte. A continuación te presentamos las claves para ser más felices:

1.- Nadie escoge sus circunstancias, pero si escogemos la actitud con la que enfrentaremos dichas circunstancias.

2.- Es cierto que todos tenemos un componente genético que nos condiciona, pero la personalidad está compuesta por conductas aprendidas sobre las que sí podemos actuar.

3.- Elige asumir una actitud optimista ante la vida. El optimista se centra más en las soluciones que en los problemas, en cambio el pesimista encuentra un problema en cada solución.

4.- Si mantienes una actitud positiva, lograrás actuar de manera eficaz en la resolución de los problemas y no vas a perder el tiempo bloqueándote y lamentándote.

5.- Acepta las condiciones que hay en tu vida y asúmelas sin rencor. Puedes elegir ser feliz como  eres y con lo que tienes o vivir amargado por lo que te falta o puedes tener.

6.- Tienes que confiar en alguien darle y buscarle sentido a tu vida, ama lo que haces.

7.- Para evitar el desánimo, debes implicarte en lo que haces. Debes ser el cambio que tu quieres ver en tu mundo y en el mundo.

8.- Mantén un buen equilibrio mental y  físico: come sano, hidrátate, haz ejercicio, comparte tiempo con tus seres queridos, enfócate más en lo que tienes que en lo que te falta, comprométete con lo que vale la pena, aprende a decir no, y disfruta la luz solar.

9.- Tenemos que aprender a que nuestra autoestima no dependa solamente de la opinión que tienen los demás sobre nosotros.

10.- Para que mejores tu autoestima, vístete para sentirte atractivo, sonríe, reconoce tus puntos fuertes y recuerda los logros que has conseguido.

11.- Da la cara. Aprende a afrontar los desafíos y a superarlos esto te hará sentir más fuerte.

Cánones de Belleza actuales

Cánones de Belleza actuales

 

Los cánones de belleza son el conjunto de atributos y características que una sociedad considera como atractivo y hermoso. Ya sea para una persona o un  objeto. A lo largo de la historia han ido cambiando. Cabe destacar que los cánones de belleza son como la moda, que es repetitiva y cíclica y se repite. Estos varían según su cultura.

A distintas culturas, diferentes cánones de belleza

En el siglo XX, las mujeres que eran consideradas bellas eran las que tenían el pecho erguido, el trasero grande, las caderas anchas. Además, debían ser obedientes y sumisas, no todo se limitaba al aspecto externo.

Cánones de belleza

Desde la época de la prehistoria los cánones de belleza se han impuesto más sobre las mujeres que sobre los hombres. Aunque en nuestra sociedad actual la “metrosexualidad” y la estética de los hombres ha ido cobrando especial importancia.

Como es lógico, el ser humano ha ido evolucionando y con ello los gustos por lo estético. En Egipto y Grecia, comenzó a incorporarse un canon de belleza basado en la proporción y la simetría.

Durante el siglo XX, la belleza femenina ha ido variando por décadas, hasta llegar al nuestro siglo actual, el XXI.

 Nuestros cánones de Belleza actuales

Los cánones de belleza actuales están condicionados por los medios de comunicación y el avance de la cirugía estética. Estos a su vez persiguen varias tendencias. Por un lado se rige por la extrema delgadez y la obsesión por una imagen perfecta. Por otro lado, aparecen las mujeres sexys que defienden las curvas.

La mentalidad, también ha ido evolucionando y existe un gran pensamiento sobre el amor propio, quererse tal como se es y la confianza en uno mismo.

La idea de llevar un estilo de vida saludable se impone por rachas. Al fin y al cabo, la belleza material es algo pasajero y momentáneo que se va marchitando con el tiempo y los cánones de belleza también.

La perfección depende del ojo que la vea

Siempre se ha hablado del concepto de belleza como algo universal, o que no conoce ni géneros ni de tallas. Sin embargo, este concepto sí conoce de nacionalidades. Sucede que estos cánones de belleza van variando según cada continente. Los pensamientos y conceptualizaciones generados sobre el cuerpo femenino, dependen exclusivamente de la localización geográfica y la cultura de dicha región.

El malestar y descontento con el cuerpo se ve mucho más influenciado en los países de niveles medios y altos, y el concepto de belleza no sólo corresponde a lo cultural y a lo económico. El objetivo principal es estar en sintonía con los conceptos estéticos donde la obsesión por la delgadez y la musculatura han cobrado enorme significancia.

Las preferencias en el mundo

Cánones de Belleza

  • En Sudamérica se persigue la exuberancia de la mujer entre otras cosas, debido a esto se han multiplicado el uso de los implantes mamarios y de glúteos. En cambio, en Francia, Reino Unido, China y Filipinas el gusto por las piernas más delgadas es característico de estas regiones.
  • En Italia, país mediterráneo. Existe un gusto por una figura delgada, un cuerpo digno de modelar, con medidas de una cintura minúscula, brazos y muslos finos y un importante volumen pectoral.
  • España coincide más con Colombia, Venezuela y Rumanía, con figuras femeninas de formas mucho más redondeada y voluptuosa.
  • China es el país que ha optado por una figura más alarmantemente delgada. Mujeres sin caderas, ni pechos, ni cintura, evitando casi cualquier signo de feminidad muy marcado. Un canon que corresponde al de la belleza asiática, que es muy delgada por naturaleza.
  • En Egipto gustan las mujeres con caderas muy amplias
  • En Sudáfrica con la cintura apenas marcada, teniendo unas formas ciertamente rectas.

De lo anterior podemos decir que “la belleza es relativa” y va marcada por factores internos y externos como la cultura de la región en donde nos encontramos, lo que aquí puede resultar ser bello o feo probablemente en unos kilómetros de distancia no lo sea, todo depende de los ojos que observe y como se trata de un concepto altamente subjetivo, podemos decir que la belleza no es más que un criterio personal y único.

El concepto de belleza está relacionado con la autoestima 

Lo que si podemos desprender de todo esto, es que el cuerpo femenino es siempre hermoso, sea cual sea su forma. Y, para tenerlo claro, aquí es donde entra la percepción y apreciación que cada una tiene de sí misma. Porque más allá de lo que piensen otras personas, diseñadores de modas, publicistas, fotógrafos entre otros, la opinión que más importa a la hora de dar una valoración de la forma física propia es la de cada una de nosotras.

Qué es la Belleza. La Belleza a lo largo de la historia

Qué es la Belleza. La Belleza a lo largo de la historia

 BioRelax Insituto de Belleza

Se puede definir la belleza como la armonía artística o física que inspira admiración y placer.  Por lo tanto la belleza es una apreciación subjetiva en donde no necesariamente va implicada la simetría.

Actualmente se considera que los medios de comunicación, la industria de la moda, la publicidad y el cine, son los principales generadores de conceptos de belleza.

La belleza es un concepto subjetivo

Belleza es la apreciación emocional que un sujeto percibe del objeto o cosa que aprecia. Ese valor o “fuerza emocional” se traduce como un estímulo que va causando la sensación de agrado en quien la aprecia. El agrado y la complacencia vienen dados como resultados de la interconexión entre lo que uno espera y lo que se recibe. Cuando las cosas tienen coincidencia con lo que se espera, complacen.

Por lo tanto, cada persona tiene en su interior este patrón comparativo que establece la interconexión con lo que se le ofrece. En la mayoría de los casos este patrón comparativo o modelo estándar se origina de las tradiciones culturales y en otros casos se debe a la naturaleza del ser humano.

La belleza resulta agradable a los sentidos específicamente a los ojos y causa emociones agradables y sensación de placer; antes bien, no todo lo que nos genere placer tiene por qué ser bello, debido a esto el concepto de belleza también es sumamente subjetivo depende de los ojos de quien la ve y de los parámetros de la época en la que se vive.

La cultura y la belleza

Resulta muy fácil establecer conexiones con quienes hablan el mismo idioma de uno, eso se debe a la cultura; pero también es muy fácil concordar con quienes son honestos y esto es natural. Es decir, que si relacionamos esto con el concepto personal que cada uno tiene de belleza podemos concluir que al momento de establecer criterios, se toman en cuenta otros asuntos más complejos que están implícitos.

La Belleza a lo largo de la historia

La historia nos ha demostrado desde sus inicios que la belleza ha sido constituida como una cualidad, esto lo pone de manifiesto los escritos, consideraciones, y disertaciones acerca de la belleza que remiten de antigüedad clásica.

En la Edad Media, la belleza solía ser atribuida como una rama de la teología, porque se creía que la belleza era un atributo divino proveyente de Dios. Ejemplo de esto fue la investigación de San Agustín, quien manifestó que la belleza consistía en poseer un orden y una unidad que se da por la complejidad. Lo que podría ser, por ejemplo, simetría, ritmo o simples proporciones.

La simetría femenina se ha considerado como un indicador de belleza, y junto a ella otros elementos como las piernas largas, los ojos grandes, y la juventud.

Egipto: Los símbolos

La belleza en Egipto a.C. era un atributo que solo le podía pertenecer a la clase sacerdotal. Cada acto relacionado con el embellecimiento tenía una función médica y un  sentido simbólico.

Grecia: la armonía

El ideal de belleza de la Grecia antigua no radicaba en el adorno artificial del cuerpo ni en los cuidados de éste, sino en la armonía de cada una de sus partes. La belleza residía en la perfección de cada una de las proporciones. Los griegos contemplaban el mundo y a sus seres como una obra de arte.

Edad Media: la pureza

En la era medieval la mujer ideal era rubia, con el cabello en trenzas, rizado o suelto; con la piel bien blanca (símbolo de pureza), la piel debía tener un tono pálido que se extendiera hasta el cuello y las manos. La frente ensanchada y brillante, lo que agrandaba los ojos y delimitaba la raíz del cabello en forma de corona.

Renacimiento: equilibrio

En el Renacimiento, Leonardo Da Vinci y Durero establecieron precisos diagramas para la figura ideal. La mujer debía tener tres elementos blancos (la piel, las manos y los dientes), tres rojos (los labios, las uñas y las mejillas) y tres negros (los ojos, las pestañas y las cejas).

Belleza barroca

En la pintura barroca cada pintor tiene su propio estilo para representar a la figura femenina; sin embargo, en general, la mujer aparece como una figura sensual, llena de vitalidad. Se exaltan rasgos, como la palidez, el rojo de los labios, el rubor y el pelo.

Siglo XIX: el baño

La limpieza física y la cosmética y maquillaje, a principios del siglo XIX, se transformó en una cualidad que distingue a la burguesía, y es un símbolo de belleza. El hábito de bañarse se impuso a medida que se construían cuartos de aseo en las viviendas. Como regla, los pies debían lavarse cada ocho días; los dientes, una vez por semana y los cabellos, cada dos meses.

Siglo XX: la liberación

La mujer de la primera mitad de siglo XX lucha por sus derechos políticos y cívicos. Dejan de importarle los cánones de belleza que imponen los hombres.